
San Pedro de la Nave no está en su emplazamiento original, sino que fue trasladada piedra a piedra en el año 1930. ¿Por qué sucedió esto? ¿Cuáles son los orígenes de este templo visigótico?
Autor: Javier Massó Piorno (III)
La iglesia de San Pedro de la Nave no se encuentra ubicada en el emplazamiento original para el que fue construida: en 1930 fue trasladada piedra a piedra hasta El Campillo, su actual ubicación, como consecuencia de la construcción del embalse de Ricobayo. En un principio pertenecía al núcleo urbano de San Pedro de la Nave y se encontraba en un pequeño valle a orillas del río Esla siendo el centro de una comunidad compuesta de seis aldeas ribereñas: El Campillo, La Pueblica, Almendra, Valdeperdices, Villaflor y Villanueva de los Corchos.
Sus orígenes son desconocidos aunque se poseen datos sobre ella desde antiguo. Así se sabe que este templo perteneció durante algún tiempo al monasterio benedictino de Celanova en Galicia, que más tarde lo cedió al de San Benito de Zamora, denominándose durante esta época Sancto Petro de Estula. La primera cita documental data del año 907, fecha en la que Alfonso III, repoblador de Zamora, dona al monasterio la villa de Perdices convirtiéndose en hospedería.
A pesar de que se desconoce su origen se ha especulado mucho acerca de cuál podría ser este. Se
sabe que en el siglo VII, fecha en la que ha sido datado el templo, el monacato tenía gran importancia dentro del seno de la Iglesia. Normalmente los monasterios se fundaban en zonas rurales aisladas que favorecían el recogimiento de los monjes; además durante esta época, gracias al testimonio de San Valerio, sabemos que una corriente ascética recorrió estas tierras concentrándose en El Bierzo. A esto hay que sumarle el hecho de que durante los siglos VI y VII se fundaron pseudo monasterios financiados por poderosos señores cuyo único fin era el afán lucrativo. El propio San Valerio acoge en su monasterio, el más lujoso y grande de la época, a su sobrino Juan y al siervo de este, Evagrio, para llevar vida monacal. La cronología, la topografía y otra serie de circunstancias nos llevan a pensar que el monasterio en el que vivió San Valerio podría ser el propio de San Pedro de la Nave.
Dicho monasterio pasó desapercibido a los musulmanes por su emplazamiento en un lugar carente de riqueza; esta carencia le permitió sobrevivir intacto al paso de los siglos, ya que nunca hubo dinero suficiente para agrandarlo o reformarlo. Hasta la visita de Don Manuel Gómez Moreno a tierras zamoranas en 1906 pervivió oculto comenzándose entonces una nueva etapa en su historia. Resultado de ese descubrimiento fue declarado Monumento Nacional en 1912 y gracias a ello, en 1930, rescatado de lo que sin duda hubiera significado su desaparición bajo las aguas del nuevo embalse.
Traslado
En los años veinte se iniciaron en España estudios cuya finalidad era la obtención de fuentes de energía hidráulica. Consecuencia directa de esas investigaciones fue la construcción de un embalse en el curso bajo del río Esla antes de su confluencia con el Duero. Sus características tanto geológicas como topográficas facilitaron el emplazamiento de la Presa junto al pueblo de Ricobayo. De esta manera, en 1929 comenzaron las obras del gran salto hidráulico, llevadas a cabo por la empresa Saltos del Duero, que a lo largo de 62 Km. hizo desaparecer pequeñas localidades zamoranas entre ellas San Pedro de la Nave.
Ya en 1919, antes de que comenzasen las obras del embalse, el por aquel entonces director del Museo Provincial de Zamora, Don Severiano Ballesteros, alertó a la Dirección General de Bellas Artes, cuyo director era Don Manuel Gómez Moreno, para que se impidiese la construcción del embalse. Como esta solución era impracticable se decidió buscar un nuevo emplazamiento, cuyo traslado fue confiado a la empresa constructora de la presa. Es en este momento cuando surge un nuevo problema: cual sería su nuevo emplazamiento; mientras unos defienden llevarla a Zamora (al bosque de Valorio), otros quieren dejarla en un lugar cercano a su emplazamiento original. Al final fue esta segunda opción la que venció por ser la decisión tomada por el Obispo de Zamora. De esta manera comenzó en Octubre de 1930 el traslado de la iglesia desde San Pedro de la Nave hacia El Campillo, localidad situada a dos Km.
Durante los dos años que duró el traslado se llevaron a cabo estudios y restauraciones en el templo; se le quitaron añadidos y revocos, y se construyeron algunas zonas bajo la dirección de Don Manuel.
Descubrimientos
Se descubrió que los muros estaban unidos por grapas de madera y se pudo recuperar una viga de madera de pino, que estaba justo encima del arco de triunfo del ábside unida a los sillares con grapas. Las dos grapas y la viga se conservan actualmente en el Museo Provincial de Zamora. Las grapas son de madera de algún árbol del género Quercus (encina, roble, alcornoque) a juzgar por sus características. Se ha determinado, según la datación del carbono 14 en el último anillo observado que los árboles fueron cortados en torno al año 650 DC.
De la viga se sabe que es de pino pero no de que variedad; según sea de la variedad laricio, de crecimiento lento, o albar, de crecimiento rápido, tendrá una edad estimada de 600 años para el primero y 420 años para el segundo. En ella se cuentan 300 anillos, los más exteriores se cortaron al tallarla. Las pruebas del carbono 14 dan una fecha de corte cercana a los últimos años del siglo VII.
Entre otros descubrimientos hay que destacar las estelas funerarias romanas que tras haber desmontado toda la iglesia aparecieron en los cimientos de la misma. Fueron hechas en granito y dado que en la zona donde se levantaba la iglesia no existe esta roca es fácil suponer que se trajeran de algún lugar cercano con granito y en el que hubiese restos romanos, como por ejemplo el Castro de Muelas del Pan que dista sólo 8 Km. y al lado del cual se levanta hoy la ermita del Cristo Emberronado que tiene en su ábside restos de estelas romanas reutilizadas. Las que se hallaron en San Pedro de la Nave fueron retalladas para amoldarlas a la forma y función deseada, aún así se puede leer en algunas su inscripción como en las de Aemiliano y Docivs.
Autor: Javier Massó Piorno (III)
La iglesia de San Pedro de la Nave no se encuentra ubicada en el emplazamiento original para el que fue construida: en 1930 fue trasladada piedra a piedra hasta El Campillo, su actual ubicación, como consecuencia de la construcción del embalse de Ricobayo. En un principio pertenecía al núcleo urbano de San Pedro de la Nave y se encontraba en un pequeño valle a orillas del río Esla siendo el centro de una comunidad compuesta de seis aldeas ribereñas: El Campillo, La Pueblica, Almendra, Valdeperdices, Villaflor y Villanueva de los Corchos.
Sus orígenes son desconocidos aunque se poseen datos sobre ella desde antiguo. Así se sabe que este templo perteneció durante algún tiempo al monasterio benedictino de Celanova en Galicia, que más tarde lo cedió al de San Benito de Zamora, denominándose durante esta época Sancto Petro de Estula. La primera cita documental data del año 907, fecha en la que Alfonso III, repoblador de Zamora, dona al monasterio la villa de Perdices convirtiéndose en hospedería.
A pesar de que se desconoce su origen se ha especulado mucho acerca de cuál podría ser este. Se
sabe que en el siglo VII, fecha en la que ha sido datado el templo, el monacato tenía gran importancia dentro del seno de la Iglesia. Normalmente los monasterios se fundaban en zonas rurales aisladas que favorecían el recogimiento de los monjes; además durante esta época, gracias al testimonio de San Valerio, sabemos que una corriente ascética recorrió estas tierras concentrándose en El Bierzo. A esto hay que sumarle el hecho de que durante los siglos VI y VII se fundaron pseudo monasterios financiados por poderosos señores cuyo único fin era el afán lucrativo. El propio San Valerio acoge en su monasterio, el más lujoso y grande de la época, a su sobrino Juan y al siervo de este, Evagrio, para llevar vida monacal. La cronología, la topografía y otra serie de circunstancias nos llevan a pensar que el monasterio en el que vivió San Valerio podría ser el propio de San Pedro de la Nave.Dicho monasterio pasó desapercibido a los musulmanes por su emplazamiento en un lugar carente de riqueza; esta carencia le permitió sobrevivir intacto al paso de los siglos, ya que nunca hubo dinero suficiente para agrandarlo o reformarlo. Hasta la visita de Don Manuel Gómez Moreno a tierras zamoranas en 1906 pervivió oculto comenzándose entonces una nueva etapa en su historia. Resultado de ese descubrimiento fue declarado Monumento Nacional en 1912 y gracias a ello, en 1930, rescatado de lo que sin duda hubiera significado su desaparición bajo las aguas del nuevo embalse.
Traslado
En los años veinte se iniciaron en España estudios cuya finalidad era la obtención de fuentes de energía hidráulica. Consecuencia directa de esas investigaciones fue la construcción de un embalse en el curso bajo del río Esla antes de su confluencia con el Duero. Sus características tanto geológicas como topográficas facilitaron el emplazamiento de la Presa junto al pueblo de Ricobayo. De esta manera, en 1929 comenzaron las obras del gran salto hidráulico, llevadas a cabo por la empresa Saltos del Duero, que a lo largo de 62 Km. hizo desaparecer pequeñas localidades zamoranas entre ellas San Pedro de la Nave.Ya en 1919, antes de que comenzasen las obras del embalse, el por aquel entonces director del Museo Provincial de Zamora, Don Severiano Ballesteros, alertó a la Dirección General de Bellas Artes, cuyo director era Don Manuel Gómez Moreno, para que se impidiese la construcción del embalse. Como esta solución era impracticable se decidió buscar un nuevo emplazamiento, cuyo traslado fue confiado a la empresa constructora de la presa. Es en este momento cuando surge un nuevo problema: cual sería su nuevo emplazamiento; mientras unos defienden llevarla a Zamora (al bosque de Valorio), otros quieren dejarla en un lugar cercano a su emplazamiento original. Al final fue esta segunda opción la que venció por ser la decisión tomada por el Obispo de Zamora. De esta manera comenzó en Octubre de 1930 el traslado de la iglesia desde San Pedro de la Nave hacia El Campillo, localidad situada a dos Km.
Durante los dos años que duró el traslado se llevaron a cabo estudios y restauraciones en el templo; se le quitaron añadidos y revocos, y se construyeron algunas zonas bajo la dirección de Don Manuel.
Descubrimientos
Se descubrió que los muros estaban unidos por grapas de madera y se pudo recuperar una viga de madera de pino, que estaba justo encima del arco de triunfo del ábside unida a los sillares con grapas. Las dos grapas y la viga se conservan actualmente en el Museo Provincial de Zamora. Las grapas son de madera de algún árbol del género Quercus (encina, roble, alcornoque) a juzgar por sus características. Se ha determinado, según la datación del carbono 14 en el último anillo observado que los árboles fueron cortados en torno al año 650 DC.

De la viga se sabe que es de pino pero no de que variedad; según sea de la variedad laricio, de crecimiento lento, o albar, de crecimiento rápido, tendrá una edad estimada de 600 años para el primero y 420 años para el segundo. En ella se cuentan 300 anillos, los más exteriores se cortaron al tallarla. Las pruebas del carbono 14 dan una fecha de corte cercana a los últimos años del siglo VII.
Entre otros descubrimientos hay que destacar las estelas funerarias romanas que tras haber desmontado toda la iglesia aparecieron en los cimientos de la misma. Fueron hechas en granito y dado que en la zona donde se levantaba la iglesia no existe esta roca es fácil suponer que se trajeran de algún lugar cercano con granito y en el que hubiese restos romanos, como por ejemplo el Castro de Muelas del Pan que dista sólo 8 Km. y al lado del cual se levanta hoy la ermita del Cristo Emberronado que tiene en su ábside restos de estelas romanas reutilizadas. Las que se hallaron en San Pedro de la Nave fueron retalladas para amoldarlas a la forma y función deseada, aún así se puede leer en algunas su inscripción como en las de Aemiliano y Docivs.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada