jueves, 21 de mayo de 2009

La época visigoda

La iglesia de San Pedro de la Nave es característica de la época visigoda. ¿Cuáles son las características principales de este período de la historia de España? ¿Cómo estaba Zamora?

Autor: Javier Massó Piorno (II)

Hacia el final del Imperio Romano se habían establecido dentro del mismo varios pueblos germanos que a cambio de poder vivir en él ofrecían sus armas y ayuda a la defensa de las fronteras contra los bárbaros.

Estos pueblos a pesar de haber sido bárbaros, habían comenzado poco a poco a asimilar la cultura y vida romana; tanto es así que de todos estos pueblos los más romanizados eran los godos, con quien Roma tenía mucha relación; la única diferencia importante respecto a los romanos fue su religión: el cristianismo arriano, una herejía de la fe cristiana mayoritaria en todo el imperio.

Cuando el imperio decayó hasta el extremo de no poder defender ni Roma de los invasores, Hispania se vio invadida por dos pueblos germánicos, los suevos y los vándalos. Roma creyó conveniente para expulsar a éstos recuperar el Imperivm sobre Hispania y enviar a los visigodos contra los invasores, pero los aliados también aprovecharon la situación para quedarse dada la fertilidad de la provincia.

Así estos redujeron el dominio suevo a Galicia, expulsaron a los vándalos y tomaron la provincia bizantina al sur de Hispania.

En el año 595, el rey Leovigildo conquistó el reino suevo y una vez expulsados los últimos bizantinos del sur de Hispania quedó unificada la península bajo un mismo mando único y no dependiente del extranjero.

Recaredo convencido de la superioridad del credo Católico, y de la necesidad de unificar España bajo una misma religión abjura del arrianismo y se convierte al catolicismo.

Características de la zona

Todo lo que es actualmente la provincia de Zamora fue durante la época visigoda una zona eminentemente rural como hoy; destacaban como núcleos poblados las antiguas poblaciones romanas de Senimure, (OCELLVM DVRI, Zamora), en la que se acuñó moneda, o Brigeco (cerca de Benavente).

El resto del territorio se repartía entre propietarios en latifundios, correspondiendo su propiedad a los invasores godos o a la antigua población hispano romana que había conseguido mantener sus posesiones. Los minifundios se distribuían de manera aleatoria aunque preferentemente concentrados en tierras de poco valor agrícola o ganadero.

Era por aquellos tiempos frecuente el que los grandes propietarios u otros menores pero con títulos o gran capacidad económica construyesen iglesias tanto en núcleos poblados como en zonas rurales. No cabe duda de que muchos de éstos buscasen un fin piadoso o de salvación de sus almas, como la iglesia que dedicó el rey Recesvinto a San Juan en Venta de Baños (Palencia).

Pero otros muchos las construían con el objeto de recoger para su propio provecho todas las donaciones y ofrendas que los fieles y devotos de la zona depositaban para el mantenimiento del culto. Este hecho fue denunciado por los obispos de la época, aunque más tarde ellos mismos se apropiarían de cuanto pudiesen obtener de las iglesias y ermitas rurales que en sus Diócesis hubiese.

También fue muy importante el fenómeno religioso de los ascetas y eremitas, hecho que provocó que se fundaran bastantes monasterios atendidos por ellos, los cuales vivían en celdas en perpetua soledad. Con esta excusa surgió un modelo de monasterio del todo inhabitual, en explotaciones con grandes extensiones de tierra en cuyo centro existía un pequeño poblado formado por los dueños y los sirvientes y se disponía una capilla en torno a la cual se distribuía el trabajo. También hubo críticas en la época respecto a esta manera de organización, tanto es así que se llegó a pedir que estas comunidades adoptasen una regla monástica para regularizarla.

En los dos casos, tanto la fundación privada, como la capilla de una explotación, una vez que el patrocinador desaparecía, o la explotación se despoblaba, la iglesia caía en ruinas.

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