viernes, 7 de junio de 2013
Tercera peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave
sábado, 29 de diciembre de 2012
San Pedro de la Nave o los visigodos en el Esla

A inicios del siglo XX, la electricidad era algo más que un milagro. Su utilización en la incipiente industria nacional, junto a la creciente demanda de los ciudadanos para la vida cotidiana, convirtió en necesidad la producción de energía eléctrica. Hubo que encontrar el lugar idóneo para producirla. Algunos prohombres del momento, emprendedores y visionarios, vieron en el Duero, en la diferencia de cotas que marcan la Meseta y la dulce tierra portuguesa, y en sus afluentes, los recursos hídricos necesarios para producir esa energía, para satisfacer esa demanda en crecimiento. A partir de 1900 se inició la construcción del impresionante complejo hidroeléctrico del Duero, una obra admirable, ejemplo de un extraordinario proceso industrial, modelo de aplicación de la ingeniería al servicio de la sociedad.
Poco antes de que el río Duero se acode, irrumpa en Los Arribes y siga paralelo a la frontera con Portugal, recibe las turbulentas aguas del Esla, el importante afluente que nace en la Cordillera Cantábrica, en las cercanías del puerto de San Glorio. A lo largo de 285 kilómetro riega las tierras de León y Zamora. En un estrecho y profundo cañón discurren los últimos kilómetros del río que, cuando desagua en primavera y en época de avenidas, se muestra salvaje, incontrolado, y tan caudaloso que lleva más agua que el propio Duero.
En el río Esla, en la comarca del Pan, tierra de páramo, cuajada de pequeños núcleos urbanos, se inició en 1929 la construcción de una presa y una central eléctrica. En concreto se levantó, poco antes de la desembocadura en el Duero, en el municipio de Ricobayo, que da nombre a la que sigue siendo una extraordinaria obra de ingeniería y que durante años fue presa más importante de Europa, capaz de proporcionar el 15 por ciento de la demanda eléctrica española de la época. La construcción de la presa no fue una misión fácil. Tuvo una enorme complejidad y hubo que afrontar graves problemas técnicos, humanos y sociales. Incluso hubo que cambiar una iglesia de emplazamiento.
Cuando el Estado otorgó la concesión para la explotación hidroeléctrica del río Esla a la empresa Saltos del Duero, más tarde Iberduero y ahora Iberdrola, puso como condición, sine quam non, salvar la parroquia de San Pedro de la Nave, pequeño núcleo rural a orillas del río que iba a quedar sumergido por las aguas del pantano. Se trataba de salvar, en apariencia, una pequeña y humilde iglesia. En realidad el Estado estaba salvando un tesoro, una joya, desconocida entonces e incluso hoy en día. Se trataba de San Pedro de la Nave, la herencia artística más importante y mejor conservada del periodo visigodo.
Durante siglos, la iglesia, que se levantó como un eremitorio en un antiguo poblado romano, era desconocida. Hasta que Manuel Gómez Moreno, historiador, epigrafista, arqueólogo, la descubrió por casualidad en 1906. La encontró camuflada entre edificaciones posteriores. De inmediato reconoció su inmenso valor artístico. Gracias a la forma de las letras de las inscripciones en la época visigoda, fechó su construcción a finales del siglo VII. Por una vez, el Estado actuó con rapidez y en 1912 San Pedro de la Nave fue declarada monumento nacional.
El traslado de la iglesia no se hizo sin polémica. Había que buscar un nuevo emplazamiento y pueblos, ciudades, autoridades civiles y religiosas opinaban y todos querían la iglesia para sí. No se ponían de acuerdo hasta que el Obispo recibió una sencilla y escueta carta. Le preguntaba una vecina de San Pedro: si los vecinos de este pueblo vamos a ser trasladados a Campillo, ¿no sería lo justo que con nosotros viniera la que durante trece siglos ha sido nuestra parroquia? Misiva definitiva y polémica zanjada. El complejo traslado se realizó, bajo la dirección del arquitecto Alejandro Ferrant, una vez enumeradas, piedra a piedra entre 1930 y 1932. Se aprovechó la ocasión para restaurarla y devolverle la fisonomía inicial. Desde entonces, la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave descansa a las afueras de este pequeño municipio, acosado por la despoblación: sólo viven 30 personas. Cada año, a una de las familias le toca ocuparse de la iglesia que, pese a ser un maravilloso tesoro, recibe pocos visitantes.
El templo de San Pedro de la Nave debió ser construido a partir del año 680. Es el más completo y mejor conservado de los escasos edificios que se conservan de la época visigoda. Demuestra el altísimo nivel que alcanzó el arte visigodo en los pocos más de cien años que transcurrieron desde la conversión de Recadero del Arrianismo al Catolicismo y la invasión árabe.
San Pedro se construyó en planta de cruz griega, si bien posteriormente se le añadieron dos naves laterales que le confieren un aire de basílica. Al lado del presbiterio posee dos estancias que debieron de servir de celdas eremíticas. El conjunto, muy bien proporcionado, compone una planta rectangular de aproximadamente 16,80 metros por 11,20 metros, de la que sobresalen tres capillas. La del cabecero forma un ábside rectangular. Las cubiertas son abovedadas y de medio cañón y los arcos son de herradura como era habitual en los templos visigodos.
En conjunto, el interior es un importante juego de volúmenes y una hermosa e interesante decoración que resume la iconografía utilizada en el momento: espléndidos y labrados capiteles que exhiben escenas históricas inspiradas en la Biblia, como las historias de Daniel en el foso de los leones y el Sacrificio de Isaac. No menos meritorio es el friso, que resalta por su grandeza con una sucesión de figuras geométricas con motivos vegetales y animales. Pura armonía, pura belleza labrada en piedra.
Fuente: El Imparcial, 18/09/09.
miércoles, 6 de junio de 2012
El 6 de julio, peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave
viernes, 25 de mayo de 2012
Graban en San Pedro de la Nave para un documental de la BBC
jueves, 30 de junio de 2011
Resucita la vieja liturgia

La iglesia de San Pedro de la Nave, en el Campillo, acoge la celebración de una misa en rito hispano-mozárabe en la festividad de San Pedro y San Pablo.
BELÉN ALONSO (La Opinión-El Correo de Zamora, 30/06/11).
La iglesia de San Pedro de Nave, ubicada en la localidad de El Campillo, volvió a ser ayer, por segundo año consecutivo, sede de la celebración de una misa hispano-mozárabe, después de 931 años tras la abolición del rito y su sustitución por el latino.
La celebración, en honor de los santos apóstoles San Pedro y San Pablo, fue presidida por primera vez por el párroco de la localidad, Luis Santamaría y contó con el delegado de Liturgia, Narciso Jesús Lorenzo, como maestro de ceremonia.
Una vez más los cánticos, el incienso y la oración llenaron los muros de la iglesia para recogimiento de las numerosas personas que se acercaron hasta la localidad para contemplar la desconocida liturgia. La celebración pudo ser seguida por los asistentes a través de un guión y contó con la actuación del coro del convento de las Benedictinas de Zamora.
El sacerdote Luis Santamaría confesaba que presidir la eucaristía «se siente como un privilegio el poder celebrar el mismo rito que conoció la primera Iglesia. Celebramos desde el siglo XI el rito latino y recoger la herencia y la fe de los primeros cristianos de España me evoca muchas cosas». Y es que la celebración del rito mozárabe es muy parecido al latino. Así, se mantiene la estructura fundamental (liturgia de la palabra, plegaria eucarística y la comunión), pero las fórmulas son distintas al proceder de la literatura hispana del primer milenio y sobretodo destacan las oraciones que hay entre la liturgia de la palabra y la de la eucaristía. La oración de la Paz que se reza mucho antes y el credo se retrasa, respecto a la misa que ahora conocemos. En definitiva la estructura es la misma pero una forma diferente de orar y algunos cambios de elementos.
Santamaría destaca de todo ello «la consagración y las largas súplicas que se hacen y que se cambian en cada misa. Se evoca a los santos y como desde la tierra nos unimos, a través de la oración con la "otra iglesia" del cielo».
Asimismo, resaltó la importancia de realizar el rito en la iglesia de San Pedro de la Nave ya que «es el único templo de la provincia de Zamora donde originariamente se oficio la ceremonia mozárabe. Es una iglesia viva donde se lleva 1.300 años celebrando la Eucaristía y como curiosidad destacar que fue un priorato de los Benedictinos dependiente de la Abadía de Celanova en Orense». Santamaría hizo suya también la petición realizada el pasado año en el mismo lugar por Manuel González López- Corps, Canónigo de la Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid y encargado diocesano en Madrid de la preparación y supervisión de la celebración Eucarística del Rito Hispano -Mozárabe de que el templo visigótico «no sea un museo y siga siendo un lugar de oración».
A los fieles allí presentes les llamó poderosamente la atención los desfiles por el templo, la considerable utilización del incensario con campanillas y la consagración de espaldas con la manos en alto de todos los presentes.
Desde el año 2.000 y en el contexto del Gran Jubileo de la Redención, la Diócesis de Zamora celebra cada año la eucaristía en rito hispano- mozárabe al menos en tres ocasiones, con motivo de las fiestas litúrgicas de San Ildefonso (23 de enero), San Pedro (29 de junio) y Santa María (18 de diciembre).


miércoles, 29 de junio de 2011
De noche también se hace camino

Un centenar de personas participa en la primera peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave
La experiencia ha sido tan satisfactoria que el centenar de personas que participó en la noche del viernes 17 al sábado 18 de junio en la peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave ya está pensando en repetir el próximo año. La iniciativa partió de la delegación para la Religiosidad Popular y el secretariado para la Adolescencia y la Juventud del Obispado de Zamora y congregó a creyentes de todas las edades, quienes recorrieron con ánimo los 25 kilómetros que separan la capital de la iglesia de San Pedro de la Nave.
B. BLANCO GARCÍA (La Opinión-El Correo de Zamora, 19/06/11).
Quedaron el viernes por la noche y no era para salir de fiesta. O quizá sí, según se mire. Una fiesta muy especial, marcada por la fe y la fuerza que les hizo completar con éxito los 25 kilómetros que distan entre Zamora capital y la pequeña iglesia visigótica de San Pedro de la Nave.
Eran las once de la noche cuando el centenar de peregrinos recibía la bendición del sacerdote de Santiago del Burgo, Narciso Jesús Lorenzo. A las puertas se habían congregado los participantes, de todas las edades, para comenzar esa pequeña aventura nocturna. El más joven con 13 años, el mayor de los peregrinos con 74, pero todos con el ánimo de completar las más de ocho horas de camino en buena compañía.
La mayoría de ellos ya tenía experiencia en este tipo de actividades, organizada en esta ocasión por la delegación para la Religiosidad Popular y el secretariado para la Adolescencia y la Juventud, ya que han participado en otra iniciativa similar, la de Peregrinos por un Día. No solo formaba el grupo personas de Zamora capital, sino también jóvenes de localidades como Aliste, Muelas del Pan, Villaseco del Pan, La Hiniesta o Valdeperdices.
Los de estos dos últimos pueblos aprovecharon el paso de la marcha para unirse a la peregrinación. Tras salir de Zamora, el recorrido pasó por Valderrey, La Hiniesta, Valdeperdices, donde, cerca de las cinco de la mañana, se hizo una parada para reponer fuerzas con un bocadillo y un reconfortante plato de sopas de ajo, Almendra y San Pedro de la Nave, estación final del recorrido.
El pequeño templo albergó, pasadas ya las siete de la mañana, a este singular grupo para celebrar, con las primeras luces del alba, una eucaristía conjunta a la que siguió un suculento desayuno de chocolate y bizcochos.
Tras esta experiencia tan positiva, «la idea es convertir esta peregrinación en una cita anual, porque los participantes han terminado muy satisfechos», señaló el portavoz del Obispado de Zamora, Luis Santamaría.
Esta peregrinación también sirve, por otra parte, como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebra en Madrid este próximo agosto y que días antes hará que un nutrido grupo de jóvenes participantes de distintos puntos del mundo se reúnan en Zamora para planificar lo que será uno de los actos más importantes de la juventud cristiana.
sábado, 4 de junio de 2011
El 17 de junio, peregrinación nocturna a San Pedro de la Nave
Uno de los Caminos que atraviesan nuestra Diócesis, probablemente el menos conocido y transitado de ellos, la variante portuguesa de la Vía de la Plata, nos lleva hasta el templo de San Pedro de la Nave, el más antiguo de Zamora. Luego continuará por Aliste y Braganza y entrará de nuevo en España por Verín y Orense.
Y hasta San Pedro de la Nave queremos llegar peregrinando el próximo 17 de junio, viernes. Eso sí, andando durante toda la noche, para hacerlo un poquito más difícil y más “especial”. Se trata de llegar a celebrar la eucaristía con la primera luz de la mañana.
Esta peregrinación, organizada conjuntamente por la Delegación de Religiosidad Popular y el Secretariado de Pastoral Juvenil, quiere ser una preparación de la Jornada Mundial de la Juventud. Están especialmente convocados los voluntarios de la JMJ, así como los “Peregrinos por un Día”, y todas las personas, especialmente los jóvenes, que lo deseen. El itinerario es de aproximadamente 25 kilómetros, pero haremos muchas paradas para tomar café y algún tentempié. Además, contaremos con “coche escoba” para quien no pueda seguir. No tengáis miedo.
La salida tendrá lugar de la iglesia de Santiago del Burgo (c/Santa Clara) a las 11 de la noche, y es necesario llevar linternas. Podéis apuntaros y solicitar más información en el Seminario Diocesano (980 51 49 98).
Para más información (cartel detallado):
http://religiosidadpopularzamora.blogspot.com/2011/05/cartel-de-la-peregrinacion-san-pedro-de.html


