viernes, 13 de agosto de 2010

Nuestros visitantes: Por las rutas del Románico (Jaén)


Iniciamos aquí una nueva sección, en la que los visitantes de nuestra iglesia visigótica de San Pedro de la Nave podrán enviar sus experiencias, testimonios, fotografías... a su paso por el templo. Y lo hacemos de la mano de un grupo cuya visita fue entrañable, el pasado domingo 6 de junio, solemnidad del Corpus Christi. Se trata de un grupo de bachilleres de Jaén, ya entrados en años, que celebraron su VIII Encuentro "Por las rutas del Románico", y que han dejado esta crónica de su visita a San Pedro de la Nave después de pasar por Portugal.

Tras ligera sobremesa, emprendimos camino hacia el lugar en el que se había concertado cumplir con el precepto dominical (La Santa Misa) en la Iglesia Visigótica de San Pedro de la Nave, en un pueblecito llamado Campillo, de 64 habitantes, según censo editado en Internet. Este lugar era conocido por Pepe Bonilla y Luís Corchero, que lo recomendaron como imprescindible de visitar. A través de Internet, Miguel Ángel consiguió contactar con el párroco, al que le solicitó si podríamos oír la misa en su parroquia teniendo en cuenta la hora de la tarde por la que íbamos a pasar. El sacerdote, resultó una persona amabilísima que trasladó la misa, de las 10 de la mañana que es el horario del pueblo, a las 6 de la tarde. Ello le obligó a hacer un reajuste de horarios con las 7 parroquias de pequeñas aldeas y pueblecitos que atiende. Además de la misa, ese dia tenía que celebrar la procesión del Corpus. Todo lo resolvió y oímos una misa que difícilmente olvidaremos.

Cuando llegamos al pueblo quedamos cautivados ante la presencia de la pequeña Iglesia Visigótica. Es una joya del siglo VII que se encontraba emplazada en un pueblecito llamado San Pedro de la Nave, hoy en dia desaparecido, al ser inundado por las aguas del rió Esla, cuando se decidió la construcción del pantano Ricobayo-Esla. Las fechas de 1930-1932, marcan el comienzo y finalización de este traslado, que se llevó a cabo, piedra a piedra, hasta su actual ubicación en el pueblo de Campillo. La empresa constructora Saltos del Duero, fue la que llevó a cabo la obra, bajo la dirección del arquitecto Alejandro Ferrand, que fue sabiamente aconsejado, por el Historiador de arte D. Manuel Gómez Moreno.

La Iglesia visigoda de San Pedro de la Nave es una autentica maravilla y su grado de conservación-restauración, excelente. Renuncio a hacer una descripción pormenorizada (que siempre sería insuficiente), ya que la mayoría pudimos adquirir folletos descriptivos, e incluso un DVD editado por la Diputación de Zamora.

Como habíamos llegado hacia las 4,30 de la tarde y la misa no era hasta las 6, en un bar de los aledaños pudimos ver la final de Rolland-Garros con el triunfo de Nadal ante un sueco, un poco “fanfarria”, que se las prometía muy felices.

La Santa Misa, oficiada por un sacerdote muy joven, fue sencilla y emotiva, con la nave abarrotada por nuestra expedición, como pocas veces se habría visto, dado el número de habitantes del pueblo. Tras la celebración, la Procesión del Corpus, dando una vuelta por las calles de alrededor de la Iglesia “casi” deshabitadas, alfombradas con flores y hierbas aromáticas, que hizo recordar al cronista las calles de su pueblo natal, llenas de juncia, maestranzo y polés en la Procesión del Corpus de otros años, ya lejanos. Todos nosotros acompañamos en el recorrido, con los cánticos habituales, completando una estampa, que recordaba escenas de películas costumbristas españolas o del neorrealismo italiano de posguerra. ¡Una autentica gozada de procesión!

Tras la procesión, y de vuelta a la Iglesia, tuvo lugar la ofrenda, que como en años anteriores, corrió a cargo de este cronista, con emotivo recuerdo a los compañeros que nos habían “dejado” en el transcurso de los últimos años, y la petición de ayuda para los que sobrevivimos y a nuestras familias. Al final, cantamos una Salve, a estilo Instituto, que salió regular. La Plegaria se incluye como anexo a esta crónica.

Adeodato Hernández Sánchez


PLEGARIA

Ante Ti Sr, un año más, un grupo de la Promoción de Bachilleres, 1945-1952, del Instituto Virgen del Carmen de Jaén, para hacerte llegar nuestras plegarias.

Desde las feraces tierras olivareras del viejo Santo Reino, hemos atravesado las “tierras de pan llevar” de las Castillas y del Reino de León, con fe e ilusión, rescoldo de aquellas que nos guiaron en las aulas del viejo Instituto de la calle Compañía.

A semejanza de la traslación piedra a piedra con que se salvó esta maravillosa Iglesia Visigótica de San Pedro de la Nave, observamos con tristeza no exenta de cierta esperanza, como “piezas valiosas” de nuestra promoción van siendo de año en año trasladadas desde este valle de lagrimas, a Tu Sede Celestial, donde esperamos estén gozando de la eterna bienaventuranza.

Si el pasado año tuvimos que recordar con profunda pena y afecto a; Jiménez Moya; Daniel Amaro; Encarnita Morillas; Pedro Cano Ramiro; y Antonia Cano Ramiro; hoy tenemos un especial recuerdo para José Maria Sapena Raúl que también nos dejo. ¡A todos los encomendamos a Tu segura custodia!

Para los que seguimos en el camino te pedimos retrases en lo posible nuestro traslado, y mientras tanto nos ayudes a soportar nuestras dolemias.

¡Que nuestros hijos y nietos, puedan soportar y superar esta negra etapa de crisis económica y de ausencia de valores éticos y morales que nos circunda, y puedan vencer el vendaval de laicismo irracional y anticonstitucional que estamos viviendo a contrapelo de nuestras raíces culturales y religiosas, herencia de nuestra civilización greco-latina y católica, que hemos podido rememorar al contemplar y admirar estos maravillosos pueblos de Palencia y Zamora en la “Ruta del Románico”.

Por todo ello te pedimos con fe

¡¡ Señor!! Ayúdanos y Gracias Señor.

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